El argumento de En Negro viene a ser más o menos éste: dos matones se encuentran en el sótano de un local de mala muerte. Aparentemente, esperan la llegada de un tipo para matarlo. Es el amante de la mujer del jefe. Sin embargo, nunca llega nadie y las dudas se apoderan de los dos matones: acaso uno de los dos ha sido señalado por el jefe como amante y víctima. En cuanto al discurso -el montaje en sí- uno y otro avanzan en distinto sentido. Debía ser sincero y decir lo me parece, pero prefiero reservarme la opinión, que, inevitablemente, sería del todo punto partidista. Sí me gustaría destacar que todos aquellos seguidores del género negro (el cinematográfico, pero también el novelístico) deberíamos felicitarnos por el mero hecho de que dos montajes que tienen mucho que ver con el género coincidan en los escenarios madrileños. Por mi parte, animo a ver las dos obras, aunque -¡qué diablos, dejemos las imposturas para los personajes de las dos obras!- prefiero el montaje de G.G. López.